Caballos Fufos Tazacorte

Cada final de septiembre, Tazacorte vibra al ritmo desenfadado de ā€œVuela, vuela palomitaā€, mientras avanzan los Caballos Fufos: estructuras ligeras de caƱa y papel de colores, saltarinas, guiadas por “jinetes” disfrazados que incluso incluyen una jirafa entre ellos. Es un momento que enlaza alegrĆ­a, tradición y orgullo local.

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San Miguel ArcÔngel: corazón festivo

Las Fiestas en honor a San Miguel ArcÔngel, patrón del municipio e histórica referencia insular, se celebran desde mediados de septiembre hasta principios de octubre, con su día grande el 29. AdemÔs del baile de los Caballos Fufos, el programa incluye elección de Reina, desfiles de carrozas luminosas, Gigantes y Cabezudos, carreras de caballos y fuegos artificiales que cierran en apoteosis la romería.

De Cuba a Tazacorte: origen y evolución de una tradición centenaria

La tradición se remonta a 1909, cuando dos vecinos retornados de Cuba trajeron la idea de estos caballitos danzantes. Eran estructuras de caña, madera, tela y papel que bailaban entre las celebraciones del carnaval local. Posteriormente, se pasó a incorporarlos a las fiestas de San Miguel, donde se convirtieron en símbolo festivo central. Estos bailarines desfilan en formación guiados por la voluntad de la comunidad: se entrecruzan al compÔs de la música y generan emociones compartidas. Hoy, quienes deseen ser Caballos Fufos deben ser naturales de Tazacorte y tener mÔs de 18 años, según la Asociación Cultural organizadora.

En 2024 comenzó el expediente para declarar a los Caballos Fufos Bien de Interés Cultural (BIC). En 2025, la Comisión de Patrimonio del Cabildo de La Palma dio luz verde a la tramitación, subrayando el valor etnogrÔfico, identitario y comunitario de esta manifestación festiva. Este reconocimiento institucional y el respaldo económico reciente evidencian el papel esencial que estas figuras festivas ocupan en la identidad de La Palma.

  • Pasacalles festivo. Bien entrada la noche, desde el Ayuntamiento de Tazacorte hasta la Avenida de La Constitución, color, baile y mĆŗsica se unen al desfilar de los caballos, al ritmo del corrido ā€œVuela, vuela palomitaā€.
  • Diversión y emoción. La comunidad se congrega para observar, bailar, sonreĆ­r y sumergirse en esta experiencia que trasciende generaciones
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